Mi libro en Cuba y otras pequeñas alegrías.

No concibo escribir como una profesión, y nunca recomendaría a nadie que se lo tomase de esa manera. Escribir es una vocación, y en la mayoría de los casos sumamente ingrata. Nunca escribas por dinero.  Si comparas el tiempo invertido con el dinero que recibirás a cambio descubrirás que es mucho más rentable (salvo contadísimas excepciones) pedir limosna. Escribe para gustar a alguien, es la única recompensa que si tienes suerte encontrarás.

Hace unos meses publiqué “Comunidades Virtuales y Redes Sociales“, y muy de tarde en tarde me suceden cosas que me recuerdan que mereció la pena el esfuerzo.

Comunidades Virtuales y Redes Sociales

Hace unos meses mi amigo Jose Luís Antúnez viajó a Cuba y me pidió si podía mandarle un ejemplar para Yoani Sánchez , que por su situación apenas tenía acceso a literatura sobre el tema. Yoani tuvo la amabilidad de reseñar que estaba leyendo mi libro en Twitter pero no pude saber más al respecto.

Hace unas semanas, durante la tercera edición de iRedes  (a la que en el último momento no pude asistir), que coincidía con la esperada visita de Yoani a nuestro país, y aprovechando que cenaba en la mesa de mi amiga y presidenta de Aerco Manuela Bataglini le rogué vía twitter que le preguntase si le había gustado mi libro. La respuesta de Yoani fue “no solo me ha gustado sino que es uno de los más populares en mi biblioteca”.

Si este tipo de cosas (como es mi caso) te compensan de todas las horas sin dormir que conlleva escribir un libro adelante, pero no esperes mucho más.

Ese mismo día charlaba con una compañera de trabajo que me dijo que vivía en Chamberí. Le dije “en ese barrio crecí yo”, y respondió “lo se, he leído tu libro”.

Lo dicho, de las pocas (y profundas) alegrías a las que puede aspirar el escritor medio.

pd: si has leído mi libro me encantaría conocer tu opinión al respecto.

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